Wednesday, August 21, 2013

Y LUEGO SE QUEJAN...


Ya sé que hay situaciones en las cuales no debería de asomar la nariz y meter mi bocota, pero muchas veces no queda de otra, o al menos así lo veo yo.

El día de ayer de regreso a casa y tome un autobús, la verdad es que si me sentí algo cansado como para regresar en bicicleta, y aunque me subí en la terminal opte por irme de pie. Poco a poco el autobús se fue llenando y en una de las paradas se subió una mujer embarazada, calculo yo con unos 7 u 8 meses mínimo, ya se imaginaran el tamaño de la panza de la mujer, y nadie parecía verla, parecía que además de embarazada la mujer era invisible. Junto de mi estaban sentados una parejita de novios de los cuales no creo pasaran de los 20 años, asa que se me hizo fácil decirle al jovencito que iba sentado que por favor le cediera su asiento a la mujer embarazada, el me volteo a ver con una cara que más que el asiento le hubiese yo pedido el 32% de los frutos de sus trabajo de hoy hasta el final de sus días –¿perdón?- me pregunto y pues no me quedo más que volver a decirle que si por favor podía darle su lugar a la mujer embarazada y lo que me sorprendió fue la actitud y respuesta de su novia, quien palabras más , palabras menos me dijo algo como – ¡qué le pasa!¡ mi novio no le va a dar el asiento a nadie, ni que fuera su hijo o que!, ¡además nosotros venimos sentados desde la salida del camión!-

Y pues ahí se me salió todo lo jueputa que puedo ser y dejando mi actitud amable si puse cara de cabrón, alce la voz lo necesario y le dije mientras me incline hacia ella  -mira jovencita, sabes que te va a pasar en la vida, que vas a acabar embarazada de este…o de otro, y vas a tener una vida en la cual te van a tratar con desprecio y sin consideración alguna, no porque te lo desee, sino porque para allá vas, porque por mujeres como tú y esta actitudes se hacen esos hombres que las maltratan y de los que mujeres como tu luego se quejan- así que me voltee con el novio que no dijo ni pio y le dije que se levantara del asiento, ya si lo hizo y de ahí muy amablemente le pedí a la mujer embarazada que se sentara, ella solo me dijo bien bajito -gracias, no se hubiese molestado-, yo solo le dije – de nada-. La parejita solo me volteo a ver y se bajaron en la siguiente parada.

 Ya sé, ya sé….no debí de meterme, pero me sorprende la falta de caballerosidad en estos días…y que algunas “mujeres” no solo la toleren, sino que la fomenten.
 
 

7 comments:

Alvaro Loza said...

Eres mi héroe... jujuju, mo novio es igual que tú, de rrepente se mete en cada embrollo por sincerote, yo en cambio soy muy coibido para llegar ese nivel, aunque si me agarran en mis días también parto y reparto y digo lo que no creo este bien, vayya el tema de la ética y de la moral.

Jo said...

ay fidalgo! ... yo soy una bocona y seguro me dejarian magullada por andar ahi de defensora...


:S

Manolin Hernan said...

Jajaja eres de lo mejor!!! Mi heroe !

aristio said...

Hola coincido con los anteriores comentarios, eres un hèroe. Y tuviste la actitud correcta en el momento y es espacio adecuado, muy bien hecho y muy bien narrado también.

Primera vez que te leo. Saludos.

Nanny Ogg (Dolo Espinosa) said...

¿Que no debiste meterte? Sí que debías y bien que hiciste. Más deberíamos meternos ante actitudes como esa. Es admirable tu actitud y es triste la de esa parejita.

Besos

memo said...

jajaja buenisimo, mi heroe como bien lo dice manolo, un abrazo!!

Sr No quiero said...

Estimado TNFH1N1, en el transporte colectivo hay asientos especificamente destinados a mujeres embarazadas, discapacitados y personas mayores, es obligación respetar este espacio. En lo personal es muy molesto que la gente crea que por ser hombre debe dar siempre el asiento (que no está reservado) a quien lo necesita, de igual forma las mujeres tienen la calidad moral para hacerlo, su complexión física y mental no les impide hacerlo, sin embargo suelen escudarse en la cuestión de la caballerosidad, cualidad que ya no debe considerarse en una sociedad en donde se busca la equidad. Si una mujer sede el asiento es porque comprende la necesidad de la otra persona y no como ejemplo peyorativo ante los hombres. Basta de fomentar la inequivoca idea de caballerosidad.