Al salir del café de la parroquia me dio por caminar por el malecón y seguir hasta el boulevard , y de pronto ahí los vi, dos hombres, un niño y una mujer metidos en el agua, no importando el viento, jalando una red, pero lo hacían con un cuidad do y una lentitud que al principio me pareció fastidiosa, pero de pronto me di cuenta que estaban pescando, justo ahí , ante mis ojos, y con movimientos lentos pero constantes iban jalando la red que se extendía dentro del agua hacia ellos, poco a poco, como acariciando el agua con la red.
Me quede maravillado, por fin entendí lo que mi abuelo me decía de tener paciencia de pescador, que no es solo esperar, sino estar en un movimiento constante, casi imperceptible, sin prisa pero sin pausa…si, me quede fascinado por lo que vi, mas aun cuando al cabo de unos minutos que ya no me parecieron tantos vi los ahora pescados en la red, habían logrado su objetivo, y en lo que me gusta pensar fue un acto de agradecimiento a los pelícanos que ahí estuvieron custodiando la pesca , el que parecía ser el líder de los pescadores arrojo tres pescados a las aves.
Hay muchas cosas que aun me dan vuelta de ese hecho, muchas lecciones que puedo aprender, aparte de lo fascinado que sigo de un hecho que como alguien me dijo, -0 eso es común aquí en el puerto, ¿que te asombra?- no se, tal vez sea que ya soy un hombre de ciudad grande y esas pequeñeces hacen mis días extraordinarios.
saludos!