Si hay algo que siempre disfruto es el simple acto de ver a hombres
que van cargando desde una flor a un ramo por la calle, se puede diferenciar
muy fácil a los que son meramente mensajeros de alguna florería de aquellos que
están haciendo todo el tramite, es decir, escoger la flor, comprarla y
llevarla; en este ultimo caso se puede percibir además una cierta dosis de
timidez y orgullo en los que la llevan, ya que siempre la o el destinatario,
vamos que hay que ser modernos y a los hombres también nos gusta, lo admitamos
o no recibir flores, es alguien a quien se quiere o se ama, bueno el caso es
que traer cargando una flor sin importar el sexo del destinario es un acto de
valor, hay que decirlo PERO, aquí viene el “pero”, el acto de valor esta
completo hasta que la flor se entrega.
Todo esto viene a colación porque el sábado pasado asistí con un grupo
de amigos al estreno de una obra de teatro en la cual otro amigo estaba
haciendo su debut teatral, su novio estaba sentado con nosotros y al verdad es
que el hombre estaba instalado en estrés porque no había comprado unas flores para darle a su novio una vez acabada la
función, pero para eso están los intermedios, así que salió y volvió con unas
flores, una cosa bonita, de buen gusto y todo muy bien hasta aquí hasta que la
función termino y entonces comenzó a buscar a la mamá de nuestro amigo para que
fuera ella la que le diera las flores y la mamá de nuestro amigo incluso
pregunto -¿Por qué yo?- el caso es que al final fue la señora quien acabo dándole
las flores a su hijo.
Quizá estoy haciendo olas en un vaso de agua, pero la verdad si tu vas
y compras las flores, tu vas y las entregas y mas en una situación como un estreno
de teatro en la que a nadie le importa si le das flores a otro hombre y si a
alguien le importa, pues ese ya no es tu problema ¿o si?.
Ok, admito que tal vez estoy sobre reaccionando a algo que pueden decir no me atañe directamente pero la
verdad me parece una acto cobarde y de nada sirve todo el tema de salir
corriendo por flores, si al final de cuentas no vas a tener el valor de hacer
lo que la flor te obligaba a hacer.
En fin.
