-Golden!!!-
Esa sola palabra no solo me hizo voltear, sino que sacudió hasta lo mas profundo de mi ser en una extraña mezcla de alegría y un temor fundado, “Golden”, un sobrenombre que hacia al menos unos 6 años que no escuchaba. Sobrenombre que me gane en uno de mis primeros trabajos en la Ciudad de México, dado que Sergio (quien me lo puso) dice que me parezco a Oscar de la Hoya el “Golden Boy”.
Pero no era Sergio quien me lo grito, ni fue en la Ciudad de México donde lo escuche, sino que fue en Veracruz (donde estoy actualmente pasando las fiestas decembrinas) y fue “Rizo” quien me lo grito. Rizo, su nombre nos lo reservamos por protección al inocente, el es uno de esos hombres que transpira masculinidad a cada poro, lo hacia antes y lo hace ahora, velludo, de brazos y piernas fuertes, una sonrisa abierta y franca, una voz que puede hacer callar con solo un poco de énfasis o bien ser la mas aliciente según la quiera usar…y de pronto después de tanto tiempo ahí estábamos, nuevamente frente a frente.
Un abrazo largo, dos cafés americanos en el café mas tradicional de mi ciudad natal que ahora es su ciudad de adopción, la ciudad donde según sus propias palabras ha madurado, ha aprendido nuevas cosas y ha podido estar tranquilo, donde ha conocido las mujeres mas bellas que nunca antes vio. Casi a punto de despedirnos y cuando en mi mente estaba ya tranquila pensando que aquellos episodios pasionales que alguna vez tuvimos en el pasado no eran ya mas que solo eso, pasado, un capricho de juventud, por decir algo........ cuando me dijo mientras me abrazaba para despedirnos –todavía me acuerdo lo bien que lo pasábamos juntos- lo admito, lo abracé un poco mas fuerte…..y después para que mas detalles, nos besamos hasta la sombra…
De esto ya hace tres días, ambos hemos disfrutado tres tardes de recuerdos, de abrazos, de decirnos con verdad y con cariño lo que fuimos y lo que somos ahora, de que ambos sabemos que saliendo de esas cuatro paredes somos solo viejos compañeros de trabajo, que el tiene una vida aquí y yo otra lejos de aquí y que hay caprichos de amor que un hombre comprometido no debe tener……
Esa sola palabra no solo me hizo voltear, sino que sacudió hasta lo mas profundo de mi ser en una extraña mezcla de alegría y un temor fundado, “Golden”, un sobrenombre que hacia al menos unos 6 años que no escuchaba. Sobrenombre que me gane en uno de mis primeros trabajos en la Ciudad de México, dado que Sergio (quien me lo puso) dice que me parezco a Oscar de la Hoya el “Golden Boy”.
Pero no era Sergio quien me lo grito, ni fue en la Ciudad de México donde lo escuche, sino que fue en Veracruz (donde estoy actualmente pasando las fiestas decembrinas) y fue “Rizo” quien me lo grito. Rizo, su nombre nos lo reservamos por protección al inocente, el es uno de esos hombres que transpira masculinidad a cada poro, lo hacia antes y lo hace ahora, velludo, de brazos y piernas fuertes, una sonrisa abierta y franca, una voz que puede hacer callar con solo un poco de énfasis o bien ser la mas aliciente según la quiera usar…y de pronto después de tanto tiempo ahí estábamos, nuevamente frente a frente.
Un abrazo largo, dos cafés americanos en el café mas tradicional de mi ciudad natal que ahora es su ciudad de adopción, la ciudad donde según sus propias palabras ha madurado, ha aprendido nuevas cosas y ha podido estar tranquilo, donde ha conocido las mujeres mas bellas que nunca antes vio. Casi a punto de despedirnos y cuando en mi mente estaba ya tranquila pensando que aquellos episodios pasionales que alguna vez tuvimos en el pasado no eran ya mas que solo eso, pasado, un capricho de juventud, por decir algo........ cuando me dijo mientras me abrazaba para despedirnos –todavía me acuerdo lo bien que lo pasábamos juntos- lo admito, lo abracé un poco mas fuerte…..y después para que mas detalles, nos besamos hasta la sombra…
De esto ya hace tres días, ambos hemos disfrutado tres tardes de recuerdos, de abrazos, de decirnos con verdad y con cariño lo que fuimos y lo que somos ahora, de que ambos sabemos que saliendo de esas cuatro paredes somos solo viejos compañeros de trabajo, que el tiene una vida aquí y yo otra lejos de aquí y que hay caprichos de amor que un hombre comprometido no debe tener……
