El sábado me fui en compañía de G.B.M. al centro histérico, perdón histórico de la Ciudad de México, el motivo ir a uno de ms recintos favoritos el Antiguo Colegio de San Ildefonso a ver la exposición homenaje a José Saramago, La Consistencia de los sueños..La verdad es que quede fascinado con el recorrido por la vida y el proceso creativo del autor, uno de mis favoritos como ha quedado testimonio a lo largo de este blog, pero debo decir, casi confesar que lo que me dio vueltas en la cabeza el sábado fue el ver a un grupo musical apostado en la banqueta de una de las entradas del metro Pino Suarez, en primer lugar porque estaban pegados a un extremo de la banqueta, sin estorbar, después no es que se dijese fuesen virtuosos de su instrumentos, pero si le ponían ganas, tenían eso que los latinos llamamos sabor para tocar, pero lo que de verdad me hizo deberme fue que todos los integrantes del grupo son invidentes.

¿Por qué? Sencillamente porque después de caminar por el centro y ver a tanta gente pidiendo limosna, a otros maldiciendo la vida que están viviendo ver a este grupo me abrió los ojos a la gran diferencia que puede hacer el vivir quejándose o hacer algo con lo que se tiene, a saber que tal vez no tienes el mejor juego de cartas pero aun así vas asentarte a la mesa y vas a apostar. Este grupo me devolvió en una canción esa sensación de que queda gente que lucha, que no se rinde, que no se deja vencer.
Entre canción y canción un muchacho pasaba repartiendo tarjetas del grupo, además de llevar una cajita en la que todos los que estábamos ahí pusimos una moneda de un peso, de 10 pesos dependiendo las posibilidades de cada quien y yo no sentí que estaba dando una limosna, No, sentí que estaba de algún modo ayudando y agradeciendo a quienes no solo me arrancaron una sonrisa y me hicieron mover los pies e improvisar dos o tres pasos de baile en mi lugar, sino a quienes me hicieron confirmar que todavía y pese a todo hay gente que lucha con una sonrisa en la cara y que son ellos los que están mas cerca de ser felices que aquellos que se resignan y pretenden arrancar una moneda dando lastima.
Cuando ya G.B.M. y yo ya estábamos listos para irnos, la única mujer del grupo dijo, palabras más, palabras menos - …y bueno, si no tiene prisa quédese a bailar aquí con nosotros, a pasar un rato bonito, a bailar a gozar este día que se siente el solecito- y como nosotros no teníamos prisa….